“Servir en cuidados paliativos es abrazar con ternura el dolor, acompañar con amor, dignidad y esperanza hasta el final. Porque nadie debe morir solo, sin consuelo.”
Esta fundación nació en 2011, de una familia que sabe lo que es despedir a alguien muy amado. De esa despedida nació una promesa: que ninguna familia de Tijuana vuelva a atravesarlo sola.
