Esta fundación nació en 2011, de una familia que sabe lo que es despedir a alguien muy amado. De esa despedida nació una promesa: que ninguna familia de Tijuana vuelva a atravesarlo sola. Hoy trabajamos con un equipo comprometido de profesionales de la salud y voluntarios que combinan conocimiento clínico con un profundo sentido de empatía.
Acompañar y cuidar con amor a las personas en la etapa final de su vida, brindándoles atención paliativa integral, alivio, dignidad y tranquilidad, mientras acompañamos también a sus familias con sensibilidad, respeto y esperanza.
Construir un lugar donde la vida sea honrada hasta el último momento; un hogar de cuidado, dignidad y amor donde ningún paciente enfrente solo el final de su vida y ninguna familia se sienta sola en el camino.
Un consejo directivo que gobierna, una dirección general que ejecuta, y cuatro áreas que atienden todos los días.
La fundación no cobra por acompañar. Se sostiene con quienes donan y con quienes regalan su tiempo, y las dos cosas cambian la noche de un paciente. Puedes empezar por donde te lata.